El “género” como todo fenómeno complejo esta sujeto a una inspección continua y reformulante, pero para proveer de una propuesta seria y objetiva, el primer paso tendría que ser descomponerlo en sus principales constituyentes y analizarlas por separado. Esta es la labor, que de manera abreviada, nos hemos propuesto durante estas tres semanas. En esta última sección analizaremos “el papel o rol de género”, la “identidad del papel o rol de género” y “la categoría sexual”.

Papel o rol de género es el conjunto de expectativas prescriptivas y específicas de la cultura sobre qué es lo apropiado y esperado en hombres y mujeres (Hawkesworth, 1999:12). Este es uno de los aspectos más denunciados del género y se refiere a los estereotipos sociales de lo que es correcto que se haga, piense, luzca o crea por parte de una mujer o un hombre. Cuando encontramos dentro de las conversaciones comunes frases como: “las mujeres deben llegar temprano a su casa”, o “los hombres no saludan de beso”, nos encontramos en frente de una normatividad ligada al sexo, las cuales obedecen en su mayoría a creencias culturales. El papel o rol de género es difícil de distinguir pues la repetición en los usos y costumbres hacen que se naturalicen las conductas haciéndolas parecer propias de un sexo. La célebre Mary Wollstonecraft, en A Vindication of the Women’s Rights en el año de 1792, hablaba ya sobre estas características creadas que ponen a la mujer en desventaja:

A las mujeres se les dice desde su infancia, y enseñadas por el ejemplo de sus madres, que un poco del conocimiento de la debilidad humana, la justamente llamada astucia, la suavidad de temperamento, la obediencia exterior y una atención escrupulosa a un tipo de propiedad pueril, lograrán para ellas la protección de un hombre; y además deben de ser hermosas, todo lo demás es innecesario, por lo menos durante veinte años de su vida (Wollstonecraft 1792:12).

El rol de género tiene profundas implicaciones sociales pues asigna y distribuye valores, bienes y reconocimiento a un sexo a diferencia del otro. En general, la historia de la humanidad se ha caracterizado por mantener órdenes verticales y privilegiar a unos sobre otros, y habitualmente las mujeres son las que siempre han sufrido una situación de desventaja.

La identidad de papel o rol de género, es un concepto ideado para captar en qué medida una persona aprueba y comparte sentimientos y conductas que se considera que son apropiadas a su género constituido socialmente (Hawkesworth, 1999:12). Conviene aclarar que cada persona no sólo mantiene un rol de género, sino que encarna una diversidad de ellos. Pensando en la vida de una mujer, ella puede ser hija, hermana, madre, amiga estudiante, médico, abogada, deportista, etc. Todas estas facetas de sí misma obedecen a ciertos estereotipos, por lo que se podrán permitir ciertos comentarios, actitudes o pensamientos con grupos determinados como las amigas, pero no con la madre o en el trabajo. Todos estos roles tienen detrás una catalogación de género. La persona podrá estar de acuerdo o no con uno o muchos de sus roles e identificarse con ellos, así como podrá sentirse incómoda también en otros y no “identificarse”. Es gracias a esta identificación o rechazo que los roles de género cambian, haciendo ajustes sociales. Sabias palabras las que Virginia Woolf utiliza para designar un cambio importante en el rol de género de la mujer, aquel que se dio cuando ingresó a la población económicamente activa:

Nosotras, que durante tanto tiempo hemos contemplado esa ilustración en los libros, o que, desde una ventana con visillos, hemos visto cómo los hombres con educación salían de su casa hacia las nueve y media de la mañana para ir a sus asuntos, y regresaban a su casa hacia las seis y media, procedentes de sus asuntos, ya no estamos obligadas a mirar pasivamente. También nosotras podemos salir de casa, podemos subir esos peldaños, entrar y salir por esas puertas… administrar justicia (WOOLF, 1999:109).

La categoría sexual es la colocación que se hace de una persona de acuerdo a la suposición de pertenencia a un grupo sexual. La sociedad asume una serie de juicios específicos sobre un individuo tan sólo por el hecho de tener un sexo definido, y conformará el género en parte tomando en cuenta la voluntad del interesado, pero en su mayoría conformándolo sin que él mismo se percate. Códigos de vestimenta, actitudes, fisonomía, valores y preferencias se derivan de la categoría sexual. (West y Zimmerman, 1999:112).