La Academia de Líderes Católicos realizó su Consejo Académico anual, donde tomó parte nuestro Director General Rodrigo Guerra, quien aportó planteando los desafíos a la hora de enseñar la Doctrina Social de la Iglesia a los jóvenes de hoy.

Un diálogo franco y esperanzador fue el que se vivió en el Consejo Académico 2016 de la Academia de Líderes Católico (ALC), una instancia que reunió a personas de diversos sectores, que en distintas instancias, trabajan con la ALC. Así, el espacio contó con la presencia del Nuncio Apostólico, Monseñor Ivo Scapolo, junto al Vice Gran Canciller y presidente del directorio de la ALC, padre Cristián Roncagliolo; al director ejecutivo de la ALC, José Antonio Rosas, acompañado del rector UC, Ignacio Sánchez; el rector de la Universidad Finis Terrae, Cristián Nazer, el rector de DUOC UC, Ricardo Paredes y el Vicerrector Académico de la Universidad San Sebastián, Oscar Cristi, además de académicos y coordinadores.

En la reunión, José Antonio Rosas expuso ante los presentes el desarrollo de la Academia durante el pasado año, cuando se realizaron 18 escuelas, en 10 diócesis del país. “Se graduaron alrededor de 1095 alumnos durante el 2015, y todos vivieron el itinerario de formación, organizado en actividades que formen las manos, el corazón y la mente”, explicó el director ejecutivo.

Por su parte, Monseñor Ivo Scapolo celebró el crecimiento que ha vivido la ALC: “Quiero felicitar la estructura de la Academia, con la idea de fortalecer y garantizar una formación profunda de los jóvenes”, expresó el Nuncio Apostólico, y resaltó la importancia que éste itinerario formativo sea realmente una experiencia de fe: “Si no hay una experiencia de fe, entonces todo se puede transformar en un formalismo”.

A su vez, Monseñor Scapolo llamó a los futuros líderes a que estén en una clara comunión con los pastores de la Iglesia. “Es fundamental la comunión con la Conferencia Episcopal y el Santo Padre, que significa una comunión efectiva, del punto de vista doctrinal, pastoral y moral”, expresó.

Durante sus palabras, el representante diplomático de la Santa Sede en Chile explicó la relación que debe haber entre Estado e Iglesia, citando al Papa Emérito Benedicto XVI: “Los políticos y los obispos deben tener un diálogo profundo y continuo. Los políticos no son comandados por los pastores, pero si debe haber un diálogo. Si hay debate, entonces después el legislador decide en conciencia”, explicó e hizo un fuerte llamado a todos los egresados de la Academia a ser activos agentes de cambio: “El momento de la acción es ahora. Al terminar, los jóvenes que se forman en la Academia, deben decidir qué compromiso van a tomar con la sociedad. Si los ex alumnos son activos cristianos pueden cambiar la cara del país”.

El desafío de enseñar la Doctrina Social de la Iglesia

Dentro de los desafíos, profesor central del Diplomado en Doctrina Social de la Iglesia dictado por la ALC, expresó que existen tres retos claros a la hora de educar jóvenes en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). “Para educar a los jóvenes en DSI debemos entender que estamos en un cambio de época y que tenemos que hablar y pensar positivamente la nueva sensibilidad moderna, sabiendo que tiene deficiencias, pero que también tiene muchos valores”, explicó el experto, poniendo como ejemplo a San Pablo, quién en su momento predicó el Evangelio a los sabios de Atenas. “San Pablo, conmovido por el acontecimiento cristiano, se da cuenta que justamente el corazón del mensaje es que Jesús abraza mi miseria, la perdona y me invita y me da la fuerza para una vida nueva. Él es el primero que me busca y ahí donde esté, me coge y me levanta. Supone apreciar todo lo verdadero, bueno y bello para luego anunciar lo que hay que corregir”, agregó.

En segundo lugar, dijo que es muy importante enseñar la Doctrina Social de la Iglesia en comunidad: “Hay que evitar a toda costa que el cristianismo se viva solo. El encuentro con Cristo es un encuentro de persona y comunitario. Porque Cristo permanece en la historia a través de la compañía que llamamos Iglesia”, expresó.

Finalmente, con estos dos elementos en cuenta, Rodrigo Guerra dijo que un desafío muy pendiente de todos es darle subjetividad social a la DSI, es decir, cómo constituir sujetos reales en donde sea visible el pensamiento social de la Iglesia: “Cuando la Iglesia se descubre como pueblo de Dios que camina; cuando tú y yo nos sentimos parte del cuerpo que está en movimiento, es que no vemos la fe como algo abstracto”, dijo ante los presentes, y aclaró, “En la medida que vivimos en una Iglesia esquizofrénica, hacemos poco creíble la fe, porque el factor decisivo no son los argumentos, sino que yo vea con los ojos, un lugar donde puedo verificar que el amor coherente es común, es decir, donde sin importar la diversidad, hay unidad. En ese testimonio de unidad se juega la credibilidad de la fe ante los otros”, dijo.

Al finalizar el Consejo, todos los presentes recibieron una copia de la Carta Encíclica “Laudato Si’”, del Santo Padre, y una imagen de “la Virgen Desatanudos”, una advocación mariana a la que el Papa Francisco tiene especial devoción. Fue él mismo, siendo un joven sacerdote jesuita, quien la trajo desde Alemania a Argentina, trayendo su imagen en una postal, en 1984.

 

* Agradecemos a Prensa de la Academia de Líderes Católicos, por compartirnos texto e imágenes.