De los Comités Hospitalarios de Bioética a los Comités de Bioética para la Atención de la Salud. Alcances y retos de la reforma a la Ley General de Salud.
Por Patricia Raquel Mancilla Dávila.
El pasado 15 de enero de 2026, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el DECRETO por el que se reforman, adicionan, y derogan diversas disposiciones de la Ley General de Salud, que incluye la reforma al contenido del Artículo 41Bis relacionado con los Comités de Bioética (Congreso de la Unión, 2026).
A partir del DECRETO, la Comisión Nacional de Bioética en México (CONBIOÉTICA, 2026), emitió un comunicado sobre el cambio de nombre de los Comités Hospitalarios de Bioética (CHB), que pasarán a ser denominados como Comités de Bioética para la Atención de la Salud (CBAS). En este artículo, analizaremos los principales alcances de esta modificación.
En primer lugar el cambio de nombre obedece a la cobertura.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), clasifica los sistemas de salud como una estructura social que está constituida por el conjunto de personas y acciones destinadas a mantener y mejorar la salud de la población” (OMS, 2000). De acuerdo con lo anterior, los sistemas de salud en México se clasifican en tres niveles de atención.
En México, es posible consultar la Clave Única de Establecimientos de Salud (CLUES), asignada por la Secretaría de Salud, para identificar las unidades médicas, hospitales o clínicas, ya sean públicas, sociales o privadas (Dirección General de Información en Salud, 2025) A través de esta herramienta, se puede conocer la cantidad y ubicación de los establecimientos de salud en operación, así como la institución a la que pertenecen y el nivel de atención que ofrecen, basándose en la disponibilidad de servicios, personal, equipamiento y recursos físicos.
El primer nivel de atención se encarga exclusivamente de ofrecer atención ambulatoria, que puede ser general o especializada, dependiendo de las necesidades de los pacientes.
Según la NOM-005-SSA3-2010, que establece los requisitos mínimos de infraestructura y equipamiento de establecimientos para la atención médica de pacientes ambulatorios y al esquema de operación del Modelo de Atención a la Salud para el Bienestar (MAS-Bienestar).
El primer nivel de atención cuenta con una población de responsabilidad definida y desempeñan un papel crucial pues establecen el primer contacto con los pacientes en el sistema de salud, para llevar a cabo acciones preventivas y de promoción a la salud, así como la detección temprana y el seguimiento de enfermedades.
De esta manera algunos dilemas éticos que se podrán presentar en este nivel son aquellos relacionados con la confidencialidad del paciente y la notificación de riesgos, con la vacunación.
La NOM -016-SSA3-2012, establece las características mínimas de infraestructura y equipamiento de hospitales y consultorios de atención médica especializada, y al esquema de operación del Modelo de Atención a la Salud para el Bienestar (MAS BIENESTAR) del segundo y tercer nivel de atención en México.
En el segundo nivel de atención se brindan servicios hospitalarios y de urgencias, así como actividades de promoción de la salud, prevención de enfermedades y atención médica ambulatoria especializada. Estos establecimientos reciben las referencias del primer nivel para la atención de padecimientos de baja o mediana complejidad que superan la capacidad resolutiva.
Las unidades médicas que únicamente brindan atención ambulatoria pero que tienen una población adscrita, como las unidades de atención oncológica, de hemodiálisis y de atención médica continua, también se consideran de segundo nivel.
En cuanto a los dilemas éticos que surgen en estas áreas están relacionados con. la relación médico paciente, el paternalismo contra el respeto a la autonomía, los dilemas que derivan del tiempo entre los diagnósticos y los tratamientos en los sistemas públicos de salud.
Por otro lado, el tercer nivel de atención se encarga de tratar los padecimientos de alta especialidad que exceden la capacidad resolutiva del segundo nivel. Estos establecimientos, además de ser centros de atención de alta complejidad, son también sedes formadoras de recursos humanos en especialidades y subespecialidades, y cuentan con unidades o centros de investigación.
Los dilemas éticos que surgen en este nivel de atención están los relacionados con las decisiones al final de la vida como son la limitación del esfuerzo terapéutico y el rechazo al tratamiento, la distribución de recursos limitados como los ventiladores o la atención a los derechos humanos y el resguardo de la dignidad humana en el ejercicio de las residencias médicas.
Esto no significa que los dilemas éticos estén clasificados por niveles; sin embargo, a medida que la atención médica se especializa cada vez más, también lo hacen estos dilemas, al igual que los métodos de deliberación ética empleados para abordarlos.
Es decir que los problemas éticos se presentan en el transcurso de la atención individual de los pacientes, de manera ordinaria. Pero es necesario determinar a que nos enfrentamos y si estos son un problema, un conflicto o si realmente es un dilema bioético.
Por lo tanto, “es necesario identificar cuando nos encontramos ante un conflicto de ética médica, un problema o un dilema bioético. Mientras que un problema es una cuestión que plantea un desafío a quienes lo enfrenta y que requiere aclararse o resolverse. Un conflicto, en cambio, surge cuando dos o más personas tienen opiniones o intereses contrapuestos, generando una disputa. Por su parte, un dilema ocurre cuando se debe elegir entre dos alternativas, pero no existen elementos claros que favorezcan una opción sobre la otra. Es fundamental comprender estas diferencias para abordar los dilemas adecuadamente. No todo conflicto ético es necesariamente un dilema bioético.” (Mancilla; 2025).
La adecuada identificación y análisis de los dilemas bioéticos que se presentan en la práctica clínica y la propuesta de posibles alternativas para resolverlos corresponden al grupo consultivo y autónomo denominado CBAS.
Los integrantes de este grupo deben equilibrar la diversidad de perspectivas éticas que se dan en el ámbito de la bioética. Como punto de partida tener clara la diferencia entre los problemas que atañen exclusivamente a la Ética Médica y aquellos que son propios de la Bioética.
La ética médica, es una ética profesional que orienta la “buena práctica médica”, es decir, el principio de beneficencia en la medicina, en lo que respecta a la calidad en la atención. Esto implica realizar actos médicos con competencia, conocimiento, habilidad y los recursos disponibles considerando las diversas situaciones y contextos. Su esencia puede reducirse al acto de combatir la enfermedad, prolongar la vida, evitar el paternalismo, informar al paciente y el respeto por su autonomía. Además, la ética médica aborda los desafíos relacionados con la aplicación de la medicina en contextos específicos. (Viesca, 2002).
Mientras la ética médica se enfoca en el quehacer del médico, la bioética se caracteriza por su metodología sistemática e interdisciplinaria, que se enfoca al análisis de las acciones del hombre sobre la vida en sus diversas formas: vegetal, animal y humana. Está disciplina destaca el concepto de responsabilidad a largo plazo, así como el carácter normativo que guía las decisiones del ser humano en relación con la vida. Además, aborda el ámbito de las políticas públicas proponiendo estrategias que, desde una perspectiva bioética, permitan el desarrollo y el progreso de la humanidad (Carabante, 2007).
Los miembros que integran los Comités de Bioética para la Atención de la Salud enfrentan diversos retos. El primero es lograr el equilibrio de género y diversidad que establece la reforma. Simultáneamente, deben considerarse como un grupo consultivo y autónomo, de carácter interdisciplinario y multidisciplinario, cuya principal característica sea el diálogo. Para ello, es imprescindible que cuenten con una formación sistematizada en bioética.
Su labor no debe limitarse a ser expertos en consultas éticas durante la práctica clínica, sino que deben analizar los hechos clínicos partiendo de una interpretación rigurosa de la historia clínica. Este análisis, que integra los datos clínicos y los examina a la luz de los valores, tiene como finalidad la adecuada deliberación bioética en situaciones de incertidumbre y conflicto.
Una historia clínica correcta y la competencia profesional para la discusión científica de los casos permitirán valorar adecuadamente los problemas éticos derivados de la práctica médica, siempre con respeto a los valores de los pacientes y sus familias. Identificar dilemas éticos no es sencillo, y menos aún encontrar alternativas viables, por lo que se requiere de un conocimiento previo de las perspectivas éticas y las metodologías de deliberación bioética ir más allá de la típica metodología principialista.
Por último, es necesario establecer evaluaciones periódicas de estos comités para asegurar que el servicio que brindan mantenga un alto nivel de profesionalismo, esto incluye las asistencias a las sesiones, el orden en la documentación, la competencia de sus miembros. Por parte de la institución que alberga el comité se debe de mostrar el compromiso y la responsabilidad con los tiempos del grupo de trabajo y con la continua preparación en bioética.
Sin embargo, esta visión ideal contrasta con una realidad que ha rebasado a muchos comités existentes. Sus miembros frecuentemente enfrentan desgaste por el estancamiento, la falta de apoyo administrativo, la escasez de iniciativas y las cargas laborales crecientes. Esta situación se agrava cuando son percibidos como un mero «ojo crítico» y no como la herramienta de apoyo y puente esencial entre los pacientes, sus familias y los profesionales de la salud que están llamados a ser. Sin un compromiso institucional genuino que revierta estas dinámicas, cualquier marco teórico, evaluación periódica o cambio de nombre corre el riesgo de resultar insuficiente.
Referencias:
- Carabante, J. M (2007). Gloria María Tomás y Garrido y Elena Postigo Solana (eds). Bioética personalista: ciencia y controversias. EUNSA, Madrid, 2007, pp. 444.
- Congreso de la Unión. (2026, 15 enero). DECRETO. Por el que se reforman, añaden. Y derogan diversas disposiciones de la Ley General de Salud. Diario Oficial de la Federación. https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5778298&fecha=15/01/2026#gsc.tab=0
- CONBIOÉTICA. (2026, 15 enero) Comunicado No. CBAS-01-2026 Oficina del Comisionado Comisión Nacional de Bioética disponible en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1048570/COMUNICADO_No._CBAS-01-2026.pdf
- Dirección General de Información en Salud. (2025, 22 diciembre). Clave Única de Establecimientos de Salud (CLUES): Secretaría de Salud. CLUES: https://clues.salud.gob.mx:8443/CLUES/AppClues#
- García, M. (2000). Análisis de dilemas éticos en atención primaria. Medicina de Familia (Andalucía), 1, 89-93.
- Mancilla,P. (2025 en prensa). Derechos humanos y capacidad de autodeterminación del paciente en la Bioética clínica: Desafíos y oportunidades en México https://orcid.org/0000-0003-4899-1926
- The World Health Report 2000: Health Systems: Improving performance. Ginebra: OMS; 2000. http:// www.who.int/whr/2000/en/
- Secretaria de Salud. (2010) NOM-005-SSA3-2010: Que establece los requisitos mínimos de infraestructura y equipamiento de establecimientos para la atención médica de pacientes ambulatorios.Diario Oficial de la Federación (DOF) Ciudad de México
- Secretaria de Salud. (2012).NORMA Oficial Mexicana NOM-016-SSA3-2012, Que establece las características mínimas de infraestructura y equipamiento de hospitales y consultorios de atención médica especializada. Diario Oficial de la Federación (DOF) Ciudad de México
- Secretaria de Salud. (2024) Ley General de Salud. Diario Oficial de la Federación (DOF). https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGS.pdf
- Viesca, C. (2002). La ética médica y su problemática actual. El Ejercicio Actual de la Medicina (págs. 1-15). México, DF: UNAM. Disponible en https://www.facmed.unam.mx/eventos/seam2k1/Ponencia_Abril.pdf




