Niñez, identidad de género y prudencia pastoral: el caso del Reino Unido a la luz del Informe Cass.
Por la Dra. María Cristina Rodríguez García.
En los últimos años, la atención a niños, niñas y adolescentes con disforia de género ha pasado al centro del debate público. Lo que inicialmente se presentó como un consenso clínico en torno al llamado modelo afirmativo de género, hoy se encuentra bajo revisión crítica. El caso del Reino Unido —particularmente a partir del Informe Cass (2024)— constituye un referente internacional clave para comprender este cambio. Este análisis ofrece elementos para el discernimiento pastoral, a partir de la experiencia británica y sus implicaciones, a partir de un Dossier de investigación elaborado en el CISAV (Dossier Niñez trans y disforia de género: Análisis del Informe Cass, 2026)
1. El modelo afirmativo de género: una propuesta dominante
El modelo afirmativo de género se consolidó en diversos países occidentales como el enfoque principal para atender a menores con incongruencia de género. Su punto de partida es claro: la identidad de género sentida por el menor debe ser reconocida y afirmada sin cuestionamiento clínico profundo.
Este modelo promueve:
- La validación social inmediata (nombre, pronombres, entorno).
- La transición social temprana.
- El acceso relativamente rápido a intervenciones médicas, como bloqueadores de la pubertad y hormonas.
- La idea de que no afirmar la identidad puede provocar daño psicológico grave.
En el fondo, se trata de una propuesta que privilegia la autodeterminación subjetiva como criterio central, y que entiende la función de la medicina como acompañar ,y facilitar, esa afirmación.
2. Reino Unido: del liderazgo al cuestionamiento y dar reversa
Durante décadas, el Reino Unido fue considerado pionero en la atención a menores con disforia de género, especialmente a través del servicio GIDS (Tavistock). Sin embargo, entre 2010 y 2020 se produjeron cambios que encendieron las alertas.
En primer lugar, se registró un crecimiento exponencial de la demanda, pasando de decenas a miles de casos anuales. Al mismo tiempo, cambió el perfil de los pacientes: aumentaron significativamente las adolescentes mujeres que buscaban transición, muchas de ellas con antecedentes de ansiedad, depresión o dificultades psicosociales. En segundo lugar, se consolidó una práctica de medicalización temprana, con acceso a bloqueadores de la pubertad desde edades cada vez más bajas, en algunos casos sin evaluaciones prolongadas.
En tercer lugar, emergieron cuestionamientos éticos y clínicos relevantes: profesionales señalaron falta de evidencia sólida, padres denunciaron procesos diagnósticos insuficientes, jóvenes que habían transitado comenzaron a expresar arrepentimiento, el caso judicial Bell vs. Tavistock puso en duda la capacidad de los menores para consentir tratamientos de este tipo. Este conjunto de factores evidenció una tensión creciente entre la urgencia afirmativa y la responsabilidad clínica.
3. El Informe Cass: evidencia y límites
Ante esta situación, el sistema de salud británico encargó una revisión independiente, encabezada por la Dra. Hilary Cass. El Informe final (2024) representa un punto de inflexión. Su conclusión central es clara: la evidencia científica que sustenta las intervenciones médicas en menores es débil e insuficiente.
El informe identifica varios problemas clave:
- Falta de datos confiables sobre efectos a largo plazo.
- Incertidumbre sobre impactos en desarrollo físico, cognitivo y emocional.
- Imposibilidad de predecir qué menores persistirán en una identidad trans en la adultez.
- Reducción del análisis clínico a la sola dimensión de género, sin integrar factores psicológicos, familiares y sociales.
Además, advierte que muchos jóvenes presentan situaciones complejas (ansiedad, trauma, autismo, dificultades relacionales) que requieren atención integral, y que una vía exclusivamente médica puede no ser la respuesta adecuada.
4. El cambio de paradigma: hacia un enfoque prudencial y holístico
A partir del Informe Cass, el Reino Unido ha iniciado un cambio profundo en su modelo de atención:
- Cierre del centro Tavistock (GIDS).
- Restricción del uso de bloqueadores a contextos de investigación.
- Cambio de modelo de atención a niños, niñas y adolescentes con disforia de género.
Es decir, Reino unido frenó el modelo afirmativo de género por considerarlo riesgoso, con poco fundamento científico y poco ético. Y la propuesta fue cambiar de un modelo afirmativo de género a un modelo de prudencia clínica, atención integral con muchos especialistas de salud física y mental, así como intervención familiar, evaluaciones muy cuidados e integrales de todas las dimensiones de la persona, prioridad a la salud mental y al acompañamiento familiar por encima de la transición de género.
5. Implicaciones para el discernimiento pastoral
El caso del Reino Unido ofrece claves relevantes:
- La identidad personal no puede reducirse a una autopercepción inmediata; requiere un proceso de integración.
- La infancia y la adolescencia son etapas de especial vulnerabilidad, que exigen acompañamiento y no decisiones precipitadas.
- La medicina, cuando carece de evidencia sólida, debe regirse por el principio de precaución.
- El sufrimiento real de los jóvenes no puede abordarse con respuestas simplificadas o ideologizadas.
Para la Iglesia, este contexto plantea la necesidad de ofrecer una mirada que articule verdad, acompañamiento y cuidado integral, reconociendo la dignidad de cada persona sin renunciar a una comprensión plena de la realidad humana. El Informe Cass ha evidenciado los límites del modelo afirmativo tal como fue implementado. Más que cerrar el debate, lo reabre en términos más realistas: ¿cómo acompañar verdaderamente a los menores en situaciones complejas, sin reducir su experiencia ni anticipar soluciones irreversibles?




