Con la participación de actores sociales, académicos, religiosos y empresariales de todo el país, el encuentro reafirmó la importancia de construir acuerdos colectivos desde lo local para fortalecer la seguridad, la justicia y el tejido social.
Los días 30 y 31 de enero, así como el 1 de febrero de 2026, se llevó a cabo el Segundo Diálogo Nacional por la Paz en las instalaciones del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara. Bajo un mensaje de esperanza, este encuentro proclamó que “mientras haya alguien dispuesto a amar, a cuidar y a permanecer, la paz, aunque esté herida, seguirá siendo posible”.
La convocatoria reunió a más de mil personas comprometidas con tejer la paz desde lo local. Participaron líderes sociales, religiosos, académicos, empresariales y autoridades locales provenientes de distintas regiones del país, con el objetivo común de impulsar acciones que contribuyan a mejorar la seguridad, la justicia y la reconstrucción del tejido social. Este proceso inició en 2023 con el establecimiento de la Agenda Nacional por la Paz; en 2024 promovió la firma del Compromiso por la Paz; y en 2025 se orientó a la implementación de proyectos locales.
En su calidad de Observatorio de la Realidad, integrantes de la División de Ciencias Sociales y Jurídicas del CISAV atendieron la invitación y participaron activamente en las reflexiones del encuentro, donde se destacó que el Estado somos todas y todos, y que la paz requiere acuerdos colectivos construidos desde las comunidades. Asimismo, se subrayó la urgencia de integrar a las juventudes que hoy viven situaciones de exclusión y vulnerabilidad, y la necesidad de sanar la herida social provocada por las personas desaparecidas.
Para el CISAV, resulta fundamental reconocer y visibilizar las diversas iniciativas que surgen en distintos ámbitos de la vida social y que inciden en realidades concretas. Entre ellas destacan los esfuerzos en salud emocional en la Sierra Tarahumara, la cooperación impulsada por el proyecto “Empresas por la Paz”, el intercambio con experiencias internacionales y la centralidad de las víctimas, quienes —en voz de las madres buscadoras— ocuparon un lugar esencial dentro de este encuentro.




