El pasado lunes 5 de enero se llevó a cabo la Conferencia Inaugural del Año Académico 2026 en el Seminario Conciliar de Querétaro, a cargo del Mtro. José Miguel Ángeles de León, profesor-investigador y coordinador de la División de Filosofía del CISAV.
Ante el profesorado de filosofía y teología, el Mtro. Ángeles de León impartió la ponencia titulada “Inteligencia Artificial y Filosofía de la Educación: desafíos para el pensamiento y la formación integral”, en la que analizó los retos que plantea el acelerado desarrollo de las inteligencias artificiales para los procesos educativos, la transmisión del conocimiento y la formación del criterio intelectual.
Durante su intervención, subrayó que el impacto de la inteligencia artificial no puede reducirse a consideraciones técnicas o instrumentales, sino que exige una reflexión filosófica profunda sobre la naturaleza del conocimiento y de la persona, así como sobre la relación entre verdad y experiencia, y el papel del educador en un entorno cultural cada vez más digital y dinámico.
En este contexto, destacó la urgencia de recuperar una filosofía de la educación fundada en el realismo, particularmente en el realismo fenomenológico, como marco adecuado para discernir críticamente los límites y las posibilidades de la tecnología en la formación humana.
Asimismo, señaló que solo desde un realismo que reconozca la primacía del ser, la objetividad de la verdad y la dignidad irreductible de la persona es posible integrar responsablemente las herramientas de inteligencia artificial, evitando caer tanto en el tecnoutopismo como en el tecnopesimismo.
Finalmente, exhortó al profesorado a asumir un papel activo como discernidores críticos y acompañantes intelectuales, capaces de guiar a los estudiantes en un contexto donde la IA transforma el acceso a la información, las formas de aprendizaje y los procesos del pensamiento.
De manera especial, el Mtro. Ángeles de León enfatizó que la expresión “inteligencia artificial” es, en sentido estricto, metafórica, y que asumirla de forma literal conduce a graves errores filosóficos y pedagógicos. Recordó que las IA no poseen inteligencia, voluntad ni autoconciencia, sino que ejecutan procesos estadísticos que imitan patrones lingüísticos y conductuales.
Tomar la noción de “inteligencia” sin un análisis crítico —advirtió— distorsiona la comprensión del ser humano, empobrece la reflexión educativa y abre paso a una visión tecnocrática que instrumentaliza la formación.




