En el contexto del post anterior y a fin de poder efectivizar los resultados de la capacidad de indignación social frente a la trata infantil, es necesario identificar cuándo un niño es víctima de trata y cómo reconocemos al tratante.

Así, la trata infantil suele presentarse frecuentemente alrededor de los niños migrantes, sobre todo en los puntos de tránsito y destino finales. Aunque el reclutamiento y el traslado aparentemente sean voluntarios, adquieren progresivamente aspectos de coacción por parte de otros grupos o terceras personas. Sobre todo, si existen factores de riesgo adicionales tales como: la baja instrucción de los padres, la ausencia del padre o la madre en la familia, el desempleo, el abandono, la falta de inspección gubernamental a los lugares donde contratan niños. De esta forma, la identidad del traficante también es posible reconocerla también, pues éste interviene con intención de explotar durante el proceso de apartamiento del niño de su comunidad de origen.

En México, la situación de los niños migrantes víctimas de trata se agudiza, pues como país de origen, tránsito y destino, presenta peculiaridades que favorecen la comisión de este delito a diferencia de otros países de la región. El número de niños y niñas víctimas de trata en México aumentó 56.8% desde 2011, según datos oficiales que el Instituto Nacional de Migración, la Fiscalía Especializada para la Violencia contra la Mujer y el Tráfico de Personas, la Subprocuraduría especializada en investigación de delincuencia organizada y la Unidad Especializada en Investigación de tráfico de menores, personas y órganos entregaron a la UNODC para este reporte[1].

Por ello, tal como lo refleja el Informe Mundial sobre la Trata de Personas 2014[2] publicado por la Organización de Naciones Unidas, a nivel global ha aumentado el número de niños y niñas víctimas de trata; pues actualmente se cuentan como tales a uno de cada tres menores de edad. Ya que, un niño dados: su edad, especial estado de indefensión, bajo nivel de respuesta ante el ataque a su integridad y sus derechos; se convierte en el blanco perfecto dentro de la comunidad migrante al constituirse como el grupo más vulnerable expuesto de manera más cruel ante los peligros de la emigración.

En ese sentido, la Organización Internacional del Trabajo[3], presenta un cuadro ilustrativo en el que resume cuáles son los principales factores de riesgo que convertirían a un niño en una posible víctima de trata:

Tabla trata infantil

En base a esta información, podemos concluir que la pobreza por sí sola no implica que los niños acabarán siendo víctimas de trata, lo que suele propiciar su vulnerabilidad a este flagelo es el hecho de que se sumen uno o varios otros factores de riesgo[4].

Bajo esta misma línea, además de la OIT son otras las organizaciones internacionales interesadas en combatir la trata infantil en sus diversas manifestaciones. Así, por ejemplo, UNICEF[5] ha firmado convenios con distintos países a fin de implementar leyes y políticas públicas que combatan efectivamente la trata de niños y que protejan y promuevan sus derechos. En el mismo sentido, MERCOSUR a través de la “Decisión N° 01 emitida a las altas autoridades competentes en Derechos Humanos y Cancillerías de MERCOSUR y Estados Asociados. Recomendaciones sobre derechos y asistencia a las niñas, niños y adolescentes víctimas de trata, tráfico y explotación sexual y/o venta.”[6] también promueve una política a nivel de sus Estados Miembros por la que busca erradicar el delito de trata infantil.

También existe una Red Regional de Organizaciones Civiles para las Migraciones, que en la Conferencia Regional de Migración ha publicado y puesto en práctica los “Lineamientos Regionales para la Protección Especial en caso de Repatriación de Niñas, Niños y Adolescentes víctimas de Trata de Personas”[7]. Mediante el documento emitido por dicha Red, de la que México es parte junto con otros países de Norte y Centro América, se busca principalmente delimitar acciones básicas para rescatar y proteger a los niños víctimas de trata durante el proceso de liberación del traficante, así como en la readaptación y socialización con su familia y comunidad de origen.

Como corolario de lo expuesto, podemos afirmar que si vamos identificando los factores de riesgo que posibilitan la trata, podremos utilizar los medios más efectivos para contrarrestarla; pues en la medida que las instituciones del Estado y la sociedad civil trabajen unidos se podrá prevenir la captación y el reclutamiento de más niñas y niños, acabando con la impunidad y brindando asistencia efectiva a las víctimas a fin de lograr no sólo su readaptación sino su plena reinserción social.

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[1] Cfr. http://www.animalpolitico.com/2014/02/denuncias-por-trata-de-personas-aumentan-100-en-un-ano/

[2] Cfr. http://www.state.gov/documents/organization/229514.pdf

[3] Cfr. http://ilo.org/ipec/Informationresources/WCMS_IPEC_PUB_6486/lang–es/index.ht

[4] Cfr. http://ilo.org/ipec/Informationresources/WCMS_IPEC_PUB_16655/lang–es/index.htm

[5] Cfr. http://www.unicef.org/spanish/protection/files/La_trata.pdf

[6] Cfr. http://www.juscorrientes.gov.ar/normativas/leyes/docs/reglamento1.pdf

[7] Cfr. http://www.estudiosdemigracion.org/inedim2013/documentosypub/forosydebates/crm/investigacion/0repatriacionmenores2007.pdf