El pasado 25 de marzo de 2026, en las instalaciones de la Curia Diocesana de la Diócesis de Querétaro, el Consejo Interreligioso del Estado de Querétaro llevó a cabo una rueda de prensa en el marco del Día Internacional de la Vida, con el objetivo de dar a conocer un manifiesto conjunto en favor de la dignidad humana y los derechos fundamentales.
El evento fue moderado por el Pbro. Lic. Gabriel Álvarez Hernández, Presidente de la Comisión Diocesana para la Pastoral de la Comunicación, y contó con la participación de representantes de diversas asociaciones religiosas, entre ellos el Pbro. Francisco Vega, presidente del Consejo Interreligioso, y Marco Antonio Alba Flores, vicepresidente del organismo.
En este contexto, participó el Mtro. Cristóbal Barreto, Investigador y Coordinador de la División de Ciencias Sociales y Jurídicas del Centro de Investigación Social Avanzada (CISAV), quien se sumó a este espacio de diálogo interinstitucional que busca promover una cultura de respeto y defensa de la persona humana.
Durante la sesión, se destacó que el Consejo Interreligioso —fundado el 27 de julio de 2016— es una iniciativa que reúne a diversas comunidades de fe con el propósito de fomentar el diálogo interreligioso, la convivencia pacífica y la promoción del bien común en la sociedad queretana.
En la lectura del manifiesto, los integrantes del Consejo expresaron su compromiso con la promoción y defensa de los derechos humanos, particularmente aquellos relacionados con la libertad religiosa, la objeción de conciencia, la vida humana y la familia. Asimismo, reafirmaron su convicción de que toda vida humana posee una dignidad inviolable.
Se subrayó que la vida no puede entenderse únicamente como un hecho biológico, sino que implica la dignidad propia de toda persona, su libertad de conciencia, su capacidad de relación, de participación social y de apertura a la trascendencia.
En este sentido, sostuvieron que el derecho a la vida debe ser reconocido y protegido desde la concepción hasta la muerte natural, como un derecho fundamental inherente a todo ser humano. Además, enfatizaron la importancia de garantizar que toda persona sea protegida de cualquier forma de privación de la vida, ya sea por terceros o por sí misma.
El manifiesto también hace un llamado a las autoridades, instituciones y a la sociedad en general a fortalecer una cultura de respeto, responsabilidad y cuidado de la vida humana en todas sus etapas, reconociendo que su promoción es una tarea compartida.
Finalmente, los miembros del Consejo reiteraron su disposición de seguir trabajando, desde la diversidad de sus convicciones religiosas, en la construcción de una sociedad más justa, pacífica y solidaria, donde la dignidad de cada persona sea plenamente reconocida y protegida.




